Julieta y Perséfone

Dante Gabriel Rossetti, Persefone, 1874

No había visto Julieta, la película del 2016 de Almodóvar en salas y con su emisión el finde tuve la oportunidad de verla online. Disfruto del cine, la vida resuena detrás de cada historia.

Esa pasión por el cine desde esa infancia rara donde era mi refugio…unida a mi asombro ante esa triada psique emocion, biologia y espíritu del ser humano. Fascinación por esos hilos invisibles que nos tejen en el no tiempo, en el linaje, entre amores… Unidos por compartir nombre a un antepasado al mismo destino, como a los Xoan abuelo y nieto. Unidos con alguna fecha como la de Antía a la edad de perder a su padre y que el destino recreara de nuevo en la edad de marcha de su primogenito.

Cada trauma, culpa, resentimiento, olvido, conflicto, algo inconcluso, despedidas anunciadas malogradas… pesan sobre el alma como a Julieta.

Sean historias o personajes reales o de ficción…en esta realidad también nos estamos soñando… Cada guión, obra, libro, canción, poema es un mito recreado.

Espléndida historia Julieta, tocó mis emociones, mis duelos y los sentidos, al Quiron, el sanador herido, el que capta la herida y la guía a la cura pero la suya, la de todos es irreparable… solo se puede acoger y vivir con ella. El sello del maestro Almodóvar, los colores con que recrea como ellos en emociones primarias, el asombroso casting de las edades de Bea, Julieta y Antía …

El duelo mas duro es conocido entre los profesionales de la psique como el de la incertidumbre, el de lo desaparecido, algo se va sin previo aviso…el cerebro no puede cerrar eso, no ha visto un cuerpo, no sabe que pasó…se queda inconcluso el ciclo de la vida y muerte.

Así Julieta decide aplazar la vida para ser encontrarle como en la canción: en el lugar de siempre en la misma ciudad y con la misma gente… Los actores que tanto admiro. En especial a Adriana y Daniel , la vulnerabilidad poderosa unida a esa valiente fragilidad con la que parecen gozar la vida traspasa a sus interpretaciones. Su mundo interior materializa bellezas luminosas. Sus talentos y expresión corporal trascienden miradas y el velo de la pantalla. Igual de hermosa la aportación del resto de interpretes.

Preciosa escena de la toalla secando el pelo transitando el tiempo. Una historia sencilla, un mito como los que enseña Julieta… la inabarcable profundidad de la película. Eros y tanatos…la muerte y el gozo como en la vida a cada instante : en un tren, en una casa con redes y barcas, en el jubileo de un hogar en el campo… Deméter…no baja al hades, espera la vuelta de Perséfone. Ulises navega sin la paciencia de su Penelope…y miles de mitos más…humanos sin atributos.

Lo que más me impacta es la danza entre vida y ficción, como estabiliza la estructura, Pedro el genio del guion, a los personajes, sea por sabiduría de la edad de conocer el alma humana, por inspiración divina o por asesoramiento de profesionales del conocimiento … Es asombrosa la historia sistémica de los protagonistas, como recreamos los ambientes, desde donde nuestro inconsciente elige amores, amantes, trabajos, fechas, edades, nombres, enfermedades… .

Una filóloga reparando en la psique lo nunca dicho entre una hija y ella.

Una artista dando tierra y barro al agua y al mar de la ambivalencia del pescador que va y viene de sus brazos.

Unos esposos con esposas, impedidas, aplazando la muerte con la llave de la vida el gozo, el placer, el sexo…esa frontera derribada entre vida y muerte. Eligiendo Julieta inconscientemente un amor que resuena en la sombra de su propio padre.

Entre generaciones sabemos que lo que una dejó inconcluso la otra lo recrea y antes o después alguien del linaje con el mismo conflicto lo repara con algún síntoma o modo de vida o de morir.

Esos programas se perpetúan, sean destructivos o positivos porque con ello sobrevive el linaje, la especie. Aunque la solución a no afrontar, a no decir, a no afrontar la sombra, a no emocionar, a no aguarse en las propias emociones, desencuentros, necesidades …

Sea dejar que el temporal de la tierra conyugal lo “salve” una tormenta del mar, o el aprendizaje se ser madre y la pérdida en un río. Gracias cine por recrear la vida invisible que nos sostiene y nos permite evolucionar, crecer, amar. Gracias Julieta, a mi me hablaste de uno de mis arquetipos favoritos: Perséfone (Antía/Flor en griego)…la hijas hemos de ser arrastradas por Hades, antes de florecer a la primavera y tomar a nuestras madres y para asentir a la vida.

Aquí seguiremos, en la espiral de la vida, retirando velos y capas…y toallas del cabello mojado, con nuevas cara y vidas y edades… para que al “volver no encuentres nada extraño y sea como ayer y nunca mas dejarnos”…vivimos en tiempo circular”

Swaranita

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