8 de Mujerazgo

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“Hace más de 40 años, la ONU declaró el 8 de marzo como día internacional de la mujer para oficializar una reivindicación centenaria sobre la igualdad completa de derechos de las mujeres. No es una celebración , tristemente aún toca hacer una llamada de atención para el fin de la discriminación, la violencia de genero, la cosificación y sexualización de su imagen, las desigualdades salariales, la universalización de los cuidados, la libre elección…

Solo podremos dejar de señalar los calendarios cuando el respeto para toda forma de vida se recupere para todo hombre, mujer, niño, credo, raza, cociente intelectual, orientación sexual, tipo de unidad familiar… Mientras tanto seguiremos honrando la memoria de todos los valientes que velan por restablecer algo que en otros tiempos hace miles de años no era necesario separar, dividir, ni defender.

Antes del calendario Juliano, marzo era el primer mes del año y se dedicaba a la Diosa Madre: a la resurrección cíclica de la primavera. Lo que ahora es una reveindicación estatal, antes eran celebraciones, paganas ya en el mes de marzo se veneraban a lo femenino: Anna Perenna/los Idus de Marzo (Roma), Isthar (Babilonia), Inanna Isis (Egipto), (Sumeria), Astarté (Fenicia), Ariadna, Artemisa/Atenea/Afrodita (Grecia), Freya (Escandinavia), Kali (India)….figuras y celebraciones en determinados ciclos estacionales que luego las recogieron adoptaron como propios.

A lo largo de la historia de la civilización, las diosas y los arquetipos han tenido un protagonismo vital en el inconsciente colectivo. Mantengámoslas vivas pues lentamente fueron desplazadas por la idea separativista de un único dios masculinizado. Hace miles de años la ciencia y la trascendencia no estaban separados. Eran los tiempos de la diosa, eran respetadas y honradas . Ellas iniciaban en el conocimiento, eran creadoras y artistas, cazadoras y tejedoras, danzarinas del templo, astrónomas, matemáticas, geómetras, alquimistas, guerreras, sanadoras, escribas, poetisas, parteras, sacerdotisas, brujas y chamanas. En esos tiempos lo masculino y lo femenino coexistían en armonía y complementariedad, cada ser había integrado internamente los valores , dones, luces y sombras de ambas polaridades.

Cada ser era completo en si mismo. El hombre era Hombre , nutría, protegía, veneraba, era decidido, claro y ecuánime, no temía el poder de lo femenino, no necesitaba asesinar, violar, abusar, explotar, sexualizar, controlar, maltratar, prostituir, degradar, desvalorizar, aplastar, anular… La mujer no necesitaba tacones, pintalabios, aniñar su pubis, liposucionar su vientre, destruir su ciclo hormonal, esclavizar su cuerpo por caricias sin corazón, buscar placer en hombres que no fueron iniciados por la diosa, venderse en geolocalizadores de citas, rivalizar con las demás, ahogar sus días en un mundo de hombres, agotar la jornada sin un segundo para ella… La mujer no congelaba sus aguas emocionales , era femenina desde su esencia y energía poderosa, internamente su polaridad masculina estaba integrada en equilibrio,  expresaba su vida desde su naturaleza cíclica de ser mujer, a través de su biología, psique y necesidades, conectada a los ritmos de la tierra, a su útero, a la fuerza primigenia… No se dividía en multitareas desvitalizantes sino que integraba todos los arquetipos de esas diosas con brillo y gracia, sin desgaste.

También se pasó por un periodo oscuro donde lo femenino abusó de lo masculino y eso llevo a su fin y a la instauración del patriarcado… la historia es cíclica y ahora se pide que lo masculino deje de abusar de lo femenino… aquí es donde hemos de integrar el retorno al paradigma de la nueva tierra como recuerdo de los tiempos ancestrales donde coexistian en armonía y complementariedad el principio masculino y el femenino. Lo femenino no se experimentaba desde los ojos de un patriarcado, sino desde la mirada de amor, respeto y valoración. El dios y la diosa danzaban juntos, unían el cielo y la tierra. No tenían que luchar desde un mundo artificial , manipulado por los estamentos para producir olvido y separatividad en el ser humano a través de: el genero, la genitalización, las farmaceuticas, la industria alimentaria, los medios, la prensa, las canciones, el cine, la moda, la publicidad, la ciencia.

Las mujeres sabias no eran dueñas de nada ni de nadie…eran la mujer salvaje, que aún recorre nuestras aguas, nuestras venas, nuestro adn… Celebremos la vida ya  cada instante nuestras aguas. No os dejeís engañar por el papá estado… iros a un parque o a un bosque y contemplad como flore-ceis .” Swaranita

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