Reconectando con la vitalidad de los ciclos naturales

 

Estamos unidas a la tierra, al color rojo del barro. Estamos unidas al éter, hemos sido tejidas por los cuentos. Estamos unidas al fuego y al aire, en el tambor del corazón resuenan los cantos de nuestros ancestros. Estamos unidas al agua, en nuestro útero existe la fuente de vida, la nuestra propia. Los elementos de la naturaleza for,an parte de nuetros ritmos y  naturaleza cíclica.

Los grandes ritos de paso de la mujer están vinculados con la sangre: la menarquía, primera relación sexual , el parto y la menopausia… pero en la sociedad actual se han invisivilizado y mecanizado para manteneros desconectadas de nuestro poder profundo y real de ser mujeres. Vivir en un mundo de hombres nos mantiene desconectadas de esa fuente de vitalidad que es el útero. Vivimos alejadas de la fuente de vida y eso nos mantiene en roles masculinizados, rígidos, controladores, enfocadas en objetivos y en pelear por la supervivencia… Esa desconexión es lo que interesa al patriarcado y al feminismo . Ambas son energías masculinas y femeninas despolarizadas y desconectadas de la esencia sagrada y multimensional de lo masculino y femenino,  inherente a toda forma de existencia…el ser completo en si mismo.

Temas como la sexualidad, el parto, la menstruación, los cambios hormonales y la menopausia cuya manipulación por los medios, la sociedad , la cultura occidental nos impiden recuperar nuestra intuición y el infinito poder de lo femenino. Cada mujer que se abre a escucharse, a ver que es creación, danza, brillo, movimiento, fluidez, intuición y ritmo es una mujer completa. Es una mujer que convive con los ciclos naturales adentro y afuera, sin por ello perder las cualidades de su polaridad interna masculina: enfoque, perseverancia, desarrollo profesional, logros, dirección…

Una tarde tras una sesión de yoga algunas alumnas se acercaron a mí, les había gustado la meditación final, fue especial pues en ella traté a través de la aromaterapia de transmitir como regular el sistema límbico/emocional y los ciclos de la mujer. Mi dedicación va orientada a re conectar con la experiencia cíclica de la vida para integrar todos los aspectos del ser y entre ellas el poder interno de lo femenino-masculino , la fuente de sabiduría profunda de unir el cielo y la tierra. Expuse breves pinceladas sobre la naturaleza cíclica de la mujer y muchas de ellas al terminar comentaron que como no se informa más a ceca de estos temas.

Transmití la importancia de conectar con nuestro ciclo menstrual y las emociones y cualidades de sus cuatro fases (pre-ovulación, ovulación, pre-menstruación y menstruación. En vez de entrar “como si fuera un anuncio de compresas ” a el juzgar el ciclo como algo sucio, un problema o lastre. Sino por el contrario al ir tomando contacto con nuestra naturaleza podemos acceder, aceptar y nutrirnos de los ritmos cambiantes de nuestras emociones, necesidades y niveles de energía. Se dará un tipo diferente de concentración/expansión, sexualidad/creatividad, organización/recogimiento, nutrición/ autocuidados… al entender nuestro ciclo menstrual y los arquetipos que activan como una guía interna continua y una enorme fuerza elemental. Incluso durante la menopausia, la mujer conectada con la diosa interna es capaz de sutilizar los diferentes estados emocionales…pero de eso ya hablaré en otra entrada.

Gracias a muchas mujeres sabias se está devolviendo ese lugar sagrado y honrando la memoria de las tradiciones ancestrales, sobre la profunda vinculación espiritual en estos momentos de cambio en la vida de toda mujer y esa conexión viva con la Madre Tierra, de la cual la vida artificial de las ciudades nos ha alejado. Muchas mujeres me preguntan que sucede si las extirparon el útero… como un órgano fantasma, el campo energético sigue estando ahí y pueden trabajar igualmente.

Siempre incido en la re conexión con la naturaleza, pasear por un jardín, por un parque, … o mejor aún un bosque, la montaña, o la orilla del mar. Observando la luna, las estrellas, las flores… nos sintonizamos y re conectamos con nosotras mismas al ir descubriendo esa interconexión con la tierra y todos los seres vivos.

En diferentes etapas históricas gran parte de la humanidad atesora un gran culto a lo Sagrado Femenino, a los Arquetipos , a las cuatro fases de la Diosa . Estas culturas matriarcales preservaron con gran sabiduría el respeto al mundo femenino como algo poderoso, fuerte, nutridor y brillante.

Ahora son tiempos de salir de la dualidad de las heridas que las sociedades matrilineales causaron a lo masculino, y de las heridas que las sociedades patriarcales ocasionaron a lo femenino…Ya no toca luchar y pelear, generar separatividad y competitividad igualitaria entre ambas naturalezas. Son tiempos de integrar ambas polaridades internamente, para recuperar sus dones y cualidades.

Os dejo con una breve descripción de las cualidades de cada uno.

Swaranita

“La Virgen/Doncella: primavera, luna creciente, iniciar, germinar, deseo de vida, época de nuevas posibilidades… Su rito de paso es el de la primera menstruación, la llegada de la sangre y el despertar de la fertilidad .Es la niña-adolescente que no siempre recibió una bienvenida o iniciación positiva al mundo de la mujer. Es “completa en sí misma”, independiente, impulsiva, juguetona, idealista y buscadora de la verdad. La pre-ovulación: fase dinámica y de acción. Tiene la capacidad de planificar, de fijar objetivos y de dirigirse hacia ellos..

La Madre: verano, luna llena, florecer, dar frutos y madurar gracias al calor del sol y a los nutrientes de la tierra. Su rito de paso es el parto, el viaje iniciático de la madre que da a luz y el bebé que sale al mundo. abarca todo el desarrollo de procesos creativos y toda etapa de exteriorización. Nos invita a cultivar nuestra Madre interior y a integrar tanto a la Madre Luminosa y a la Madre Oscura pudiendo así aceptar a la madre real, la humana. La Madre Tierra, fuente de vida, útero, creación vs destrucción. Ovulación: expresividad, amorosa , fértil , sensual ,el placer en la unión. Cuidar y cuidarse y marcar limites.

La Bruja/Chamana: otoño, luna menguante. Cosecha, podar, luz decreciente conoce su sombra, intuitiva, libre, guerrera , sanadóra. Su rito de paso es la menopausia, pasaje al poder y a la sabiduría. Ancestralmente las mujeres solo eran reconocidas como chamanas después del tránsito de la menopausia. Nos invita a conocer y desplegar en nosotras a la Mujer Salvaje, enterrada durante siglos y siglos, para acceder a  tesoros escondidos. Fase pre menstrual, altamente creativa, conexión con nuestro inconsciente, con la herida y con nuestra verdad. Discernir, sopesar, separar el grano de la paja.

La Anciana: invierno, luna negra, época de hibernación, de quietud y de renovación. Su rito de paso es la muerte y los tiempos de transición, pérdida y envejecimiento. Con la comprensión cíclica de la vida y la muerte, entendemos que sin desintegración no hay renovación. La Anciana ha cultivado el don del silencio, la escucha, y el desapego. Sabe que en el vacío y en la muerte está la semilla de un renacimiento. Es sabia y visionaria. Su fase es la menstruación: introspección, descanso y conexión con lo más profundo en nosotras, el lugar en donde las visiones creativas se gestan “

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