Recuperando la vida

cine41.jpg

Dicen que como nacemos vivimos, hasta qué no lo hacemos consciente.Yo llegaba con prisas, con ganas de devorar la vida pero me toco obedecer, esperar. Llegar tarde, al día siguiente ya en el hospital nací a toda prisa.

Amo el cine. No lo puedo evitar. Fue mi primer amor de adolescencia.En ella adolecemos y lo que nos falta lo vivimos en la realidad o en la ficción…para la mente no hay diferencias.

Algunos aprenden en la calle .Mi adolescencia fue al revés crecí a través de los libros y las películas. Y poco a poco fui descubriendo que el mejor escenario es la vida, vivirla, exponerse  y disfrutarla intensamente en todas sus trompadas y glorias.

Nos hacemos lo que nos hicieron y no nos damos lo que no nos dieron. Hoy he vuelto a agradecer y recordar ese aprendizaje al ver A Cambio de Nada, la película de Daniel Guzmán. Me han roto el labio, he corrido en moto por la autovía, he construido mi zona segura en una cama en un local…

Metafóricamente me incorpore tarde a la proyección, ya a oscuras el auditorio. No busque hasta terminar la película al gran amigo que me invito. Me senté y no me moví del asiento cautivada por el personaje desde el primer instante.

En mi retina he sido el protagonista. En mi corazón también. El  toca heridas parecidas, cuando como hijo te sientes dividido por las guerras entre un padre y una madre… anestesiar un dolor que no han de hacerlo tuyo.

Para no tomar partido solo puedes echar a correr y correr y huir muy lejos, a una sala de cine, a un libro, al taller de un mecánico, al guiso caliente y amoroso de una anciana…tomas otras figuras parentales como referentes idealizados.

No eran los mismos escenarios, ni vidas, ni huidas… cada uno cubre heridas parecidas con mecanismos dispares. Motos, muebles y vidas reconstruyéndose a cada instante.

Una anciana que no para la vida manteniéndose en movimiento y la gana recuperando lo que otros apartan. Un mecánico maquillando su personaje, recuperando motos. Un chaval recuperando con la comida la vida que los límites le imponen …

Una no banda sonora alcanza a Demis Roussos y a Julio Iglesias, la música son otras sirenas, las palabras, las emociones, los insultos, el trafico, las miradas, lo nunca dicho.

La vida sin artificios, la vida como un continuo de decisiones y oportunidades. Cine orgánico… sin trampas. Tantas películas como espectadores. Cada elección es propia desde la comprensión que da la experiencia. Un círculo del que todo parte y a lo que todo vuelve. Tomamos a los padres, amamos que lo hicieron lo mejor que pudieron…y la vida nos toma, entramos a ser existencia.

Como no agradecer al cine todos esos momentos que regala… Y a esta historia. No ha sido a cambio de nada. A veces una vida retrasa 10 años empezar a ser existida. En estos 93′ de metraje caben 10 años del director: dejar de actuar, ser productor y director, centrarse 6 años en plasmar vida en el guión, tejer y destejer, años de amor, tesón, lucha, aprendizaje, caídas, reestructuración, organización, búsqueda, encuentros mágicos.

A veces una película contiene 10 años de vida y ese tesoro va más allá de los merecidos Goya a los que esta nominada A Cambio de Nada. A veces el gran espíritu regala más años de vida a una abuela. Ella con un precioso vestido hecho por si misma sube al escenario, es ayudada por su nieto a sostener un premio nunca tan grande como ver que los sueños y ganas de contar una historia son grandes…

Un imposible se convierte en posible y ese es el camino del alquimista y del cineasta como creadores de realidad.

Swaranita,

 

 

 

 

 

 

Anuncios