El poder de las esencias de Gamal

l Cairo, entramos en el establecimiento de Gamal Abdul, en su “palacio de perfumes” y lo primero que nos invade es una mezcla de aromas, muy agradables y que impregnan la estancia de una energía sutil, ligera, que nos alivia las tensiones y nos serenan el alma.
Gamal, un hombre grande, moreno, con una chilaba, sandalias de cuero, manos grandes, bigote y unos ojos extraordinariamente abiertos, expresivos y llenos de luminosidad, realmente la luminosidad le acompaña a lo largo de su gran cuerpo.
Si existieran los atlantes, estoy convencida que tendrían esa presencia.
Gamal acoge, abraza, acompaña, es el alma de Gamal la que te recibe, la que te “reconoce”, la que te habla, su alma es clara, directa y limpia, él dice que la verdad duele, aunque la que él te transmite va colmada de bálsamo, de forma que ciertamente, te dice tu verdad, pero al hacerlo desde su alma va directa a la tuya y esa verdad llega con la aceptación y el entendimiento que sólo entre almas se puede concebir.
¿Qué hace falta para estar preparado y aceptar escuchar la verdad?
G. A.: Hace falta ser consciente de todo, es el gran movimiento que hay ahora en el mundo para entender que tenemos derecho a vivir. Si hay gente que no entiende la vida del alma, al menos debe entender la vida del corazón, aceptar a sus semejantes tal y como son, somos todos iguales, somos todos humanos, procedemos del mismo origen, procedemos del mismo Dios, respiramos el mismo aire, compartimos el mismo Sol y la misma Luna, podemos verla desde distintos lugares, pero es la misma, tenemos los mismos derechos.

 

¿Qué diferencia existe entre la verdad y la realidad?
G. A.: ¿La verdad? Cada uno tiene su verdad, depende de su punto de vista, la realidad es la que vivimos todos, la que compartimos y no depende del punto de vista personal.
¿La realidad es única?
G. A.: Sí, la realidad es para todos, lo que vivimos hoy en el mundo, lo que Egipto necesita, como lo necesitamos todos; lo que está ocurriendo ahora en Egipto es lógico. Hace ya mucho tiempo que se sabía que todo sería así hasta que todos los trabajadores de luz se decidan a trabajar mano a mano, sin competencia, hasta que llegue ese momento el mundo no podrá cambiar.
Es el momento de la paciencia, de recordar bien la historia, ¿Cuántas revoluciones ha habido en la historia? ¿Qué repercusiones han tenido? ¿Ha habido cambios después?: ninguno, pero está llegando ahora, y hay que tener paciencia y hay que tener esperanza. Sin esperanza ni paciencia la vida es muy triste.
A nivel global ¿cómo va a comenzar?
G. A.: El mundo va a comenzar de nuevo dentro de unos años, estamos en el último ciclo, estamos atravesando una gran dureza a nivel mundial, el Universo nos necesita , debemos realizar nuestro trabajo, siempre el último tramo es el más duro.
Te he oído varias veces distinguir entre seres humanos y gente ¿En qué se diferencian?
G. A.: hay mucha gente y muy pocos humanos. El humano es la persona que posee equilibrio, tiene un corazón abierto, entiende a todos, respeta el derecho de los demás, aceptan a la gente como son, aceptan a los animales y los respeta, se acerca a todos con su corazón, con su amor, comparte y vive una vida plena.
La gente la componen aquellos que viven con estrés, con daño, con sufrimiento, con ganas de tener más sin necesidad de ello, y hay mucho de esto, esa es la diferencia.
Generalmente ¿quiénes acuden con más frecuencia a verte? ¿qué percibes de cada grupo, de cada país?
G. A.: El 90% son humanos y quieren entender mejor al mundo no depende de su origen, ¿cuántos habitantes tiene el planeta? ¿7.000 millones? De ellos no más de 100 millones son trabajadores de luz  y estos 100 millones tienen mucho trabajo.
En estos momentos tan difíciles ¿cómo se enfrenta el miedo?
G. A.: Así, enfrentándolo, es la única forma, para sanarlo hay que enfrentarlo, enfrentarlo en realidad, aquel que tiene miedo debe tener una persona a su lado que le ayude en ese enfrentamiento, que le ayude a comprender si existe alguna duda o algún problema interno, nunca es suficientemente grave, siempre se puede gestionar.
No hay que olvidar que hay personas que activan el miedo de otros con el fin de manipularlos, cuando generas miedo en alguien se crea una situación de fácil manipulación. Sin miedo no hay manipulación.
Te hemos escuchado nombrar las terapias espejo, ¿nos explicas qué son?
G. A.: Hay dos tipos de espejo, el espejo físico y el espejo del alma. Cuando se trabaja con una persona que no conoce el origen de su sufrimiento o no quiere saberlo y hay que despertarlo, debemos hacer de espejo para esa persona. En cuanto al espejo físico se trata de conseguir que la persona sea consciente de su cuerpo, qué es lo que acepta y lo que rechaza. En cuánto al espejo del alma, debe mostrar su vida como respuesta a preguntas claras:
  • Cómo fue su niñez.
  • Cómo la relación con sus padres y familiares más cercanos.
  • Cuál de sus padres es más cercano y porqué.
  • Cuantos amigos posee y cuál es el mejor y el peor, en ocasiones ocurre que el mejor amigo se convierte en enemigo, eso es duro, pues las únicas personas que pueden dañarnos son las cercanas, las que mejor nos conocen, aquellos que no nos conocen no tienen poder para dañarnos.
  • Las relaciones, las mejores y las peores, número de parejas, los amores, los peores y los mejores.
De esa forma realizamos un mapa de la persona y podemos determinar de dónde proceden sus sufrimientos y llevarlo a la consciencia.
¿Cómo reconocemos a los maestros?
G. A.: Hoy en día hay muy buenos maestros que realizan su trabajo muy bien, pero no hablan de nada y es una pena. El 40% de los que se llaman a sí mismos maestros no son ni maestros ni alumnos, se dedican a aprender lo suficiente para aprovecharse de los demás, saben hablar muy bien, pero sólo para hacer  dinero o ser famosos.
Los maestros de verdad no se preocupan por la competencia, hablan su verdad y a través de ella cambian a la gente que no sabe y sólo hablan de la verdad sin ánimo de manipulación, no desean entrar en conflicto, pues los verdaderos maestros tienen una gran misión, lo que hace que, también paguen un gran precio. No tienen tiempo que perder. Lo que cada uno de nosotros da es lo que recibe.
¿Consideras que nos vamos de este mundo con la balanza equilibrada?
G. A.: Sí, pues de otro modo nos toca volver a repetir. Los que se van con ella desequilibrada son los que se quedan pegados a esta tierra como espíritus perdidos, los que se llevan la balanza equilibrada, al morir, pasan a otra dimensión, su alma se transforma en espíritu, ese espíritu forma parte del Universo, si no está equilibrada está destinado a vagar por nuestro mundo, no pasa a otra dimensión hasta que se realiza un trabajo que le ayude a cambiar de dimensión, este trabajo es realizado por los maestros antes de dormir con el fin de aportarles luz y ayudarles a pasar a la siguiente dimensión. Cuando esos espíritus vuelven para nacer en otro cuerpo llegan con su alma limpia y los que deben repetir, estoy seguro que saben porqué vuelven. A este tránsito ayudan mucho los guías espirituales. Todos somos conscientes del apoyo de los seres de luz.
¿Cómo nos ayudan las esencias sagradas con las que tú trabajas?
G. A.: La aromaterapia ayuda cuando cada uno realiza su trabajo, en ese momento la esencia hace el suyo y lo hace muy rápido. Si no realizamos nuestro trabajo no habrá esencia ni maestro que nos pueda ayudar.
¿Cómo descubre el ser humano las esencias?
G. A.: Cuando se usan las esencias el ser humano se activa y a través de ellas se le puede conocer más fácilmente, la esencia trabaja energéticamente y se lleva la verdad de la persona a su esencia, a su misión. El poder de las esencias se descubre a través de la sabiduría sagrada, ese es el milagro de las esencias. Para algunos esta sabiduría procede de los atlantes, para otros nos llega de los ángeles, para otros de los espíritus, pero la verdad es que es una sabiduría que se remonta al origen de los tiempos, a Dios. Yo considero que la sabiduría egipcia es muy anterior a los atlantes.
¿Has encontrado otros maestros que trabajen como tú?
G. A.: Mi gran maestra es mi madre. He encontrado muchos maestros mejores que yo, pero entre ellos no hablan, eso me molesta mucho, yo necesito que hablen pero ellos no quieren 
Fuentes:  RHU, SS, “Los de Arriba”
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